Desde hace 20 años, Régulo cultiva cempasúchil y girasol en Naolinco

Naolinco, Ver., 10 octubre de 2026.— Desde hace más de 20 años, Régulo, campesino de la comunidad de San Pablo Coapan, en el municipio de Naolinco, se dedica al cultivo de flores como el cempasúchil y el girasol, una actividad que conserva como parte de la herencia familiar y que, a través de los años, se ha convertido en parte de su vida y su trabajo en el campo.

Con la llegada de octubre, los terrenos de esta localidad comienzan a mostrar el color naranja de la flor de cempasúchil, cuya cosecha representa una de las actividades agrícolas más características de la temporada. Para productores como Régulo, mantener estos cultivos significa dar continuidad a una tradición familiar y contribuir al abastecimiento de una flor indispensable para las celebraciones del Día de Muertos.

El trabajo en el campo implica dedicar tiempo y esfuerzo a la siembra y al cuidado de las plantas hasta que llega el momento de la cosecha. Este año, los campesinos tuvieron que enfrentar las condiciones climáticas adversas y las sequías registradas en distintas zonas de Veracruz; sin embargo, lograron sacar adelante sus cultivos para llevar la producción al mercado.

Además del cempasúchil, en San Pablo Coapan también se cultiva girasol, otra de las flores que forman parte de la producción local y que destaca por sus tonalidades amarillas. Ambos cultivos contribuyen a dar color a los campos de la comunidad y forman parte del trabajo agrícola que realizan las familias dedicadas a esta actividad.

Una vez cosechadas, las flores se comercializan en distintos puntos de la región para atender la demanda de esta temporada. El cempasúchil, en particular, es utilizado en altares, ofrendas y panteones, donde su color y aroma acompañan las tradiciones con las que las familias mexicanas recuerdan a sus seres queridos durante el Día de Muertos.

A más de dos décadas de dedicarse a esta labor, Régulo continúa con una actividad que forma parte de la identidad agrícola de San Pablo Coapan, donde el conocimiento transmitido entre generaciones y el trabajo de los campesinos permiten que estas flores lleguen cada año a los hogares y espacios donde se mantienen vivas las tradiciones mexicanas.