Medellín de Bravo, Ver.— Mientras algunos siguen instalados en la vieja política de la intriga, el chisme y la descalificación, el alcalde Samuel Acosta Martínez anda en otra sintonía: la de los resultados y las gestiones de alto nivel.
La postal lo dice todo. En el Congreso Nacional del Caballo Veracruz 2026, Acosta Martínez no solo estuvo presente, sino que caminó de la mano de la gobernadora Rocío Nahle García por el stand de Medellín. No fue casualidad ni protocolo vacío… fue mensaje político claro: hay cercanía, hay coordinación y, sobre todo, hay puerta abierta en Palacio.
Y mientras unos desgastan saliva tratando de jalar reflectores con ataques reciclados, el alcalde se mueve donde realmente importa. Prueba de ello es la gestión de la tan exigida pavimentación de la carretera Veracruz–Medellín, una demanda histórica que por años quedó en promesas… hasta ahora.
Porque aquí hay dos formas de hacer política: la de los que critican desde la banqueta… y la de los que gestionan desde la mesa donde se toman decisiones.
Por si fuera poco, lo que viene pinta fuerte. En los próximos días se anunciarán artistas de peso para el Cumbia Fest, un evento que no será cualquier bailecito de barrio, sino un escaparate para poner a Medellín en el radar grande. Súmale a eso obras de impacto que ya se cocinan y que, sin tanto ruido, terminarán hablando por sí solas.
Mientras tanto, hay quienes no terminan de digerir derrotas pasadas y siguen apostando a la guerra sucia, queriendo subir al alcalde al ring… pero no hay pelea cuando uno está ocupado trabajando.
La diferencia es evidente: unos siguen en campaña… y otros ya están gobernando.
