La organización Greenpeace denunció que un derrame de crudo se ha extendido por 630 kilómetros desde Veracruz hasta Tabasco. A tres semanas del incidente, las autoridades aún no han logrado controlar la fuga ni identificar la fuente de origen del hidrocarburo.

El organismo señaló que las labores de limpieza se han concentrado únicamente en destinos turísticos, dejando en el abandono a veintiséis sitios ecológicos. Esta falta de atención oficial obliga a comunidades indígenas y pesqueras a retirar el chapopote sin protección.

Finalmente, activistas exigen transparencia y sanciones para los responsables del desastre socioambiental. Advierten que el Corredor Arrecifal del Golfo de México enfrenta daños severos, mientras las familias afectadas continúan esperando indemnizaciones por la pérdida de sus medios de subsistencia.