Por Pablo González

Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, abandonó la cárcel metropolitana de Chicago el 14 de julio, días después de declararse culpable de varios cargos relacionados con el narcotráfico. Aunque su salida ha generado revuelo, no significa que esté en libertad. Guzmán López fue integrado a un programa especial de protección a testigos de la oficina de alguaciles federales de Estados Unidos.

En el acuerdo de culpabilidad, Ovidio se comprometió a proporcionar información que pueda impulsar investigaciones o enjuiciamientos contra miembros del Cártel de Sinaloa y casos de corrupción en México. Si su cooperación es útil, podría recibir una sentencia menor a la cadena perpetua, que será dictada en enero de 2026.

Ovidio Guzmán podría ser una pieza clave en la lucha de EUA contra las redes del narcotráfico internacional, al proporcionar información valiosa sobre el Cártel de Sinaloa. Su inclusión en el programa de testigos protegidos busca garantizar su seguridad mientras colabora con las autoridades.