En el estado de Puebla, en el Pueblo Mágico de Cuetzalan, Yohualli Nikté Díaz, inspirada por sus padres, practica el ritual de los Voladores desde los seis años de edad. Hoy, con apenas 15 años, asciende al tecomate de aproximadamente 35-40 metros de altura para realizar el ritual, que culmina con el descenso giratorio de los danzantes sujetos por cuerdas, simbolizando la conexión entre el cielo y la tierra, así como el equilibrio del universo.

La Danza de los Voladores tiene su origen en los pueblos totonacas y nahuas de la región, particularmente en Cuetzalan, donde se conserva como una tradición ancestral ligada a la fertilidad, la petición de lluvias y el respeto a la naturaleza. Este año, Yohualli ha comenzado a incursionar formalmente en esta danza ritual como caporal, danzando en la cima del tecomate y tocando la flauta y el tambor mientras los demás voladores descienden.

Actualmente cursa el primer semestre de preparatoria y sueña con estudiar la carrera de Diseño de Modas, con la intención de entrelazar su herencia cultural con nuevas formas de expresión.